Economía Laboral y la Flexibilidad del Mercado: Análisis de la Curva de Phillips en el Contexto de la Digitalización y el Cambio Demográfico

La Economía Laboral estudia la dinámica entre la oferta y la demanda de trabajo, prestando especial atención a la determinación de salarios, el empleo y el desempleo. En las últimas décadas, este campo ha sido transformado por dos fuerzas estructurales monumentales: la digitalización (automatización e Inteligencia Artificial) y el cambio demográfico (envejecimiento de la población y migración). Estas fuerzas han puesto a prueba modelos económicos fundamentales, en particular la Curva de Phillips, que históricamente ha descrito la relación inversa entre el desempleo y la inflación.


La Curva de Phillips y su Evolución Histórica

La Curva de Phillips original, formulada por A.W. Phillips en 1958, sugirió una relación empírica estable: cuando el desempleo era bajo, los salarios tendían a subir más rápido (lo que se traducía en mayor inflación), y viceversa. Esta relación ofreció a los responsables de la política económica un trade-off aparente: podían «comprar» una reducción del desempleo a costa de una inflación tolerable.

Sin embargo, en los años 70, la estanflación (alta inflación junto con alto desempleo) demostró que esta relación no era estable. Economistas como Milton Friedman y Edmund Phelps introdujeron el concepto de la Curva de Phillips Aumentada por Expectativas. Argumentaron que la relación solo se mantenía en el corto plazo; a largo plazo, la curva se vuelve vertical en la Tasa Natural de Desempleo (NAIRU) – la tasa de desempleo por debajo de la cual la inflación comienza a acelerarse de manera persistente.

En el contexto actual de las economías avanzadas, la Curva de Phillips parece haberse aplanado, o incluso haberse «desaparecido». A pesar de que las tasas de desempleo han alcanzado mínimos históricos en muchos países (EE. UU., Alemania, Japón), la inflación salarial y de precios se ha mantenido obstinadamente baja, desafiando el modelo tradicional. Este aplanamiento es, en gran medida, una manifestación de los cambios estructurales en el mercado laboral.


I. El Impacto de la Digitalización y la Automatización

La digitalización ha reestructurado el mercado laboral de dos maneras clave:

1. Reestructuración de la Demanda Laboral y Polarización

La automatización y la IA han sustituido rutinariamente tareas cognitivas y manuales, afectando principalmente a los empleos de habilidades medias (ej. contabilidad, procesamiento de datos, trabajo en fábricas con cadenas de montaje). Esto ha llevado a una polarización del empleo:

  • Aumento en la Demanda de Habilidades Altas: Crecimiento en puestos que requieren creatividad, resolución de problemas complejos y habilidades socioemocionales (ej. gestores, científicos de datos).
  • Aumento en la Demanda de Habilidades Bajas: Crecimiento en puestos de servicios personales que son difíciles de automatizar y requieren interacción humana (ej. cuidado de ancianos, servicios de delivery).
  • Contracción de las Habilidades Medias: Desaparición o precarización de los empleos rutinarios.

Esta polarización debilita la Curva de Phillips porque la demanda de mano de obra se concentra en los extremos. A pesar de que el desempleo general sea bajo, la presión salarial no es uniforme. Los trabajadores altamente cualificados ven aumentos significativos, pero su peso en el índice general de inflación salarial es compensado por la presión a la baja en los salarios de los puestos de habilidades medias y bajas debido a la sustitución tecnológica y a la gran oferta laboral disponible para esos roles.

2. Flexibilidad Laboral y la Economía «Gig»

La digitalización ha facilitado el auge de la economía gig (trabajo a través de plataformas). Esto introduce una flexibilidad radical en el mercado:

  • Aumento de la Oferta Laboral Potencial: La flexibilidad de las plataformas permite que personas que antes estaban fuera del mercado laboral formal (estudiantes, jubilados, cuidadores) se conviertan en trabajadores a tiempo parcial o esporádico. Esto aumenta la oferta efectiva de trabajo, lo que frena el crecimiento salarial incluso cuando las métricas de desempleo tradicionales son bajas.
  • Disminución del Poder de Negociación: La naturaleza fragmentada y de contratista del trabajo en plataformas a menudo elimina la protección laboral tradicional, los beneficios y el poder de negociación colectiva. Las empresas pueden ajustar la mano de obra rápidamente según la demanda sin incurrir en costes salariales fijos, lo que actúa como un amortiguador contra la inflación salarial al reducir la capacidad de los trabajadores para exigir aumentos.

II. El Desafío del Cambio Demográfico

El envejecimiento de la población en economías avanzadas (como Japón y Europa) y el descenso de las tasas de natalidad también redefinen el mercado laboral, aunque con efectos que pueden ser mixtos y contradictorios en la Curva de Phillips.

1. Reducción de la Fuerza Laboral y Presión Salarial al Alza

El envejecimiento conlleva una disminución de la población activa y una escasez de mano de obra en ciertos sectores. Esta reducción estructural en la oferta de trabajo debería, teóricamente, desplazar la Curva de Phillips hacia la derecha (aumentando la NAIRU o generando mayor inflación salarial para un mismo nivel de desempleo).

Japón es el ejemplo más claro: a pesar de un crecimiento económico lento, su tasa de desempleo ha estado históricamente baja, lo que ha comenzado a generar una modesta presión salarial, especialmente en sectores que dependen de mano de obra joven.

2. Rigidez y Ahorro Prevención

Por otro lado, el envejecimiento puede inducir un comportamiento económico más cauteloso:

  • Menor Movilidad: Los trabajadores mayores suelen ser menos propensos a cambiar de trabajo, lo que reduce la fricción del mercado laboral y, por lo tanto, la presión salarial que se genera cuando las empresas compiten por el talento.
  • Ahorro por Precaución: Las poblaciones que envejecen pueden aumentar el ahorro por precaución, lo que deprime la demanda agregada y el crecimiento del gasto, frenando la inflación general (no salarial).

Flexibilidad del Mercado Laboral y su Rol Regulatorio

La flexibilidad del mercado laboral se refiere a la facilidad con la que las empresas pueden ajustar los costes laborales y la mano de obra, y con la que los trabajadores pueden moverse entre empleos. En el contexto de la digitalización y el cambio demográfico, la regulación de la flexibilidad se vuelve clave:

  • Mercados Flexibles (EE. UU., Reino Unido): Tienden a absorber los shocks tecnológicos y demográficos más rápidamente, manteniendo el desempleo bajo pero aumentando la desigualdad salarial y la inestabilidad de los ingresos. La flexibilidad, en este caso, contribuye al aplanamiento de la Curva de Phillips al permitir ajustes rápidos de la mano de obra sin grandes aumentos salariales.
  • Mercados Rígidos (Francia, España): Tienen altos costes de despido y fuertes sindicatos, lo que protege los salarios pero puede provocar un desempleo estructural más alto, especialmente entre los jóvenes o los trabajadores de habilidades medias que son fácilmente sustituibles por tecnología.

En conclusión, la aparente desaparición o aplanamiento de la Curva de Phillips en la actualidad no significa que la relación entre inflación y desempleo haya terminado, sino que su NAIRU se ha vuelto difusa y que la transmisión de la escasez de mano de obra a los salarios está siendo amortiguada por factores estructurales. La digitalización introduce una flexibilidad de costes y una polarización que reduce la presión salarial, mientras que el cambio demográfico presiona al alza la escasez de mano de obra, aunque sus efectos son mitigados por una menor dinámica laboral. Comprender estas dinámicas es esencial para que la política monetaria pueda calibrar adecuadamente las expectativas de inflación sin causar inestabilidad laboral.

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