Como hemos visto en el articulo de que son las criptomonedas ahora veremos las criptomonedas con mas potencial este año.
Las criptomonedas han pasado en poco más de una década de ser un experimento cypherpunk a convertirse en una infraestructura financiera y tecnológica global. Para los inversores más veteranos, las narrativas han cambiado varias veces: primero fue simplemente “Bitcoin”, luego llegaron las ICO, la fiebre del DeFi, la carrera por las cadenas de capa 1, los NFTs y, más recientemente, la adopción institucional.
Sin embargo, si hay algo que el mercado ha enseñado es que la especulación puede mover precios en el corto plazo, pero en el largo plazo lo que realmente importa es utilidad, adopción y capacidad de integrarse en sistemas económicos reales. Con 2026 en el horizonte, las preguntas ya no giran tanto en torno a “qué token subirá más”, sino qué protocolos serán relevantes en la próxima etapa del ecosistema.
Por ese motivo, este artículo no se enfoca en hype ni en predicciones de precio, sino en analizar proyectos cuyo potencial depende de su tecnología, su tracción y sus casos de uso concretos. No todos cumplen el mismo rol ni compiten por el mismo segmento, pero en conjunto representan una foto bastante sólida de hacia dónde puede dirigirse la industria.
1. Ethereum (ETH) — La base del ecosistema modular
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Tratar de hablar del futuro de las criptomonedas sin incluir a Ethereum sería como hablar del internet de los 90 sin mencionar TCP/IP. A pesar de la creciente competencia, Ethereum mantiene el mayor ecosistema de aplicaciones descentralizadas, la mayor actividad económica y un efecto red difícil de replicar.
El gran cambio estructural fue la migración hacia Proof of Stake y la introducción del burn de tarifas, que transformó a ETH en un activo que puede volverse estructuralmente deflacionario en contextos de alta demanda. Con la llegada de los rollups modulares, la visión para 2026 no es una única blockchain monolítica, sino un sistema compuesto por múltiples capas que se conectan entre sí.
Desde una perspectiva de utilidad, Ethereum ya no depende únicamente del ecosistema DeFi. Su presencia se extiende hacia:
- tokenización de activos del mundo real (RWA)
- infraestructuras institucionales
- soluciones de liquid staking
- stablecoins globales
Para muchos, ETH se ha convertido en un tipo de “petróleo digital” que alimenta un mercado en expansión. No es el único actor relevante, pero sigue siendo el punto de referencia.
2. Chainlink (LINK) — Infraestructura para la digitalización del valor
Uno de los elementos menos visibles pero más esenciales de las finanzas on-chain son los oráculos, y Chainlink es el actor dominante en este terreno. Sin oráculos fiables, los mercados descentralizados literalmente no podrían operar, ya que requieren datos externos para ejecutar contratos inteligentes.
Pero el interés por Chainlink ya no proviene únicamente del DeFi. Su programa de Cross-Chain Interoperability Protocol (CCIP) ha abierto la puerta a algo que hasta hace poco parecía más conceptual que real: la conexión entre infraestructuras financieras tradicionales y blockchains públicas.
Uno de los sectores donde más ruido ha hecho recientemente es la tokenización institucional de activos, que no es un simple meme de marketing, sino un proceso que varios bancos y gestoras están explorando activamente: bonos, fondos del mercado monetario, crédito privado, bienes inmuebles y liquidez tokenizada.
A medida que el valor real migra hacia representaciones digitales, Chainlink tiene una posición privilegiada como capa de confianza. Su potencial no reside en la especulación, sino en la estandarización de flujos financieros.
3. Cosmos (ATOM) — Soberanía económica y comunicación entre cadenas
El mantra de Cosmos siempre ha sido claro: “no todas las blockchains deben vivir en el mismo territorio”. Su enfoque es el opuesto al de Ethereum; en lugar de concentrar actividad en una sola red, Cosmos promueve una arquitectura donde las cadenas son soberanas y pueden comunicarse entre sí mediante IBC (Inter-Blockchain Communication).
Este enfoque se ha vuelto más atractivo a medida que protocolos DeFi de alto nivel comenzaron a valorar la soberanía económica —es decir, la capacidad de controlar su propio entorno, sus tarifas y su capa de consenso— algo que en L1s más grandes resulta complicado.
Lo interesante de Cosmos no es solo su filosofía, sino la madurez de su stack tecnológico. Si 2026 termina siendo el año donde la interoperabilidad deja de ser una promesa y pasa a ser un estándar, Cosmos será uno de los marcos más relevantes.
4. Celestia (TIA) — El auge del modularismo blockchain
Aquí encontramos uno de los dos cambios respecto al artículo original. Celestia representa una transición importante: pasar de blockchains monolíticas a blockchains modulares. Mientras que Ethereum trabaja con una modularidad progresiva, Celestia nace modular desde el diseño base.
¿Qué significa esto en términos prácticos? Que distintas cadenas pueden externalizar su disponibilidad de datos y enfocarse únicamente en su lógica y ejecución. Para muchos equipos, esto reduce enormemente la fricción y el coste de desplegar nuevas redes.
Celestia se ha convertido en el layer para rollups que prefieren un entorno neutral y no dependiente de una L1 dominante. La narrativa tiene fuerza técnica y económica: si los bloques de construcción de Web3 se vuelven más especializados, Celestia es uno de los candidatos naturales para absorber ese flujo.
5. Starknet (STRK) — L2 de propósito general con foco ZK
La segunda actualización respecto al artículo original es Starknet, un rollup de propósito general basado en pruebas de conocimiento cero (ZK). Los ZK no son simplemente un mecanismo para la privacidad; son una herramienta poderosa para verificar computación de forma eficiente fuera de la cadena principal.
La visión de Starknet no es únicamente tecnológica. Su entorno de desarrollo se basa en Cairo, un lenguaje diseñado específicamente para operar con pruebas ZK. Aunque este enfoque añade fricción a corto plazo por la necesidad de que los desarrolladores aprendan nuevas herramientas, también abre la puerta a un rendimiento y una expresividad difícil de igualar.
Las instituciones suelen favorecer infraestructuras que no comprometan garantías, y los ZK son una de las rutas más sólidas para ello. Por ese motivo, Starknet aparece en listas de inversión centradas en tecnología real y no en ciclos especulativos.
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Conclusión
En 2017 la pregunta era “¿qué proyecto puede subir más?”. En 2021 la pregunta era “¿qué narrativa domina el ciclo?”. En 2026 la pregunta será otra: ¿qué protocolos serán infraestructuras críticas dentro y fuera del ámbito cripto?
No todos estos proyectos tienen el mismo rol:
- Ethereum → ejecución + settlement
- Chainlink → oráculos + interoperabilidad financiera
- Cosmos → soberanía + IBC
- Celestia → disponibilidad de datos modular
- Starknet → computación ZK escalable
Si algo se mantiene constante es que el mercado se está volviendo más técnico, más regulado y más conectado al mundo económico tradicional. Las narrativas puramente especulativas tienen cada vez menos espacio, mientras que las infraestructuras con casos reales ganan protagonismo.
Aviso importante
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no constituye asesoramiento financiero.
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